domingo, 17 de octubre de 2010

Jean Cocteau (1889-1963)


Poeta, dramaturgo, coreógrafo, pintor, cineasta, Jean Cocteau es una figura esencial en el panorama artístico francés de la primera mitad del siglo veinte. Anticonformista asumido desde una temprana edad, su carrera acabará siendo coronada en 1955 con su entrada a l'Académie française.


Jean Cocteau nace en Maisons-Laffitte, el 5 de julio de 1889. Descendiente de una familia de la alta burguesía parisina, hace sus estudios en el liceo Condorcet, en Paris. Su padre se suicida cuando tiene apenas nueve años.

Sus primeros poemas se publican en 1909 y Cocteau se convierte en una de las figuras de moda en los salones literarios frecuentados, entre otros, por Alphonse Daudet y Marcel Proust. En 1913, la creación por Sergei Diaghilev de La consagración de la Primavera, de Igor Stravinsky, tendrá una fuerte influencia sobre el resto de su obra.

El periodo de entreguerras fue para Cocteau un momento de intensa creatividad, iluminada por la estrella de la vanguardia. Colaboró con músicos como Erik Satie o Darius Milhaud, y pintores famosos.

En Le Cap de Bonne Espérance (1919), descubrimos su curiosidad por los géneros poéticos de la vanguardia de la época: futurismo, dadaísmo y cubismo. Cocteau también se inició a la novela poética con Le Potomac (1919), Thomas l’imposteur (1923) y Les Enfants terribles (1929).

Asimismo ocupó un lugar importante en el teatro con obras como Les Mariés de la tour Eiffel (1924), La Voix humaine (1930), La Machine infernale (1934), Les Parents terribles (1938), Les Monstres sacrés (1940), La Machine à écrire (1941), L’Aigle à deux têtes (1946) y Bacchus (1952).

Finalmente, el séptimo arte cautiva su creatividad; Jean Cocteau se confirmará como cineasta con películas y guiones entrañables como Le Sang d’un poète (1930), L’Éternel retour (1943), La Belle et la Bête (1945), Les Parents terribles (1949), Orphée (1950) y Le Testament d’Orphée (1960).

Entre sus varios talentos, también se encontraban los de dibujante y pintor, que fueron plasmados, por ejemplo, en la decoración de las capillas de Villefranche-sur-Mer y Milly-la-Forêt.

Genial artista ecléctico, maestro del arte del sortilegio, cuya originalidad siempre impidió encasillarlo en cualquier movimiento literario o artístico, Jean Cocteau se dedicó a un único mentor: el asombro (suyo, y el de los demás).

Jean Cocteau es aceptado en la Académie française el 3 de marzo de 1955, en la silla de Jérôme Tharaud.

Muere el 11 de octubre de 1963.

por Catalina Jordán Cruz (traducción).
 

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